lunes, 20 de mayo de 2013

Émulos de la llama


En los últimos meses, como consecuencia de una serie de circunstancias, tengo la oportunidad de pasar mas tiempo con mi madre. Mi madre es una señora ya  bastante mayor. A pesar de ello conserva una lucidez y una vitalidad envidiables. Y le gusta leer. Lee de todo: libros, revistas, folletos de viajes, hojas parroquiales… Hoy, al llegar a su casa para acompañarla un rato y comer juntos, me la he encontrado leyendo un artículo del gran Antonio Gala, publicado allá  por 1994 en el dominical de El País. 

No sé si ha sido pura casualidad que, justo en este momento, mi madre haya recuperado este texto o si lo tenia guardado desde hace tantos años como algo merecedor de ser recordado y re-leído. En cualquier caso, tras leerlo yo también,  este texto me ha resultado tan oportuno, tan apropiado para el momento actual, que me parece imprescindible copiarlo integro para compartirlo:

CARTA A LOS HEREDEROS
ÉMULOS DE LA LLAMA
Antonio Gala

Tengo delante un vaso con rosas recién cortadas. Vibran de vida. Su fragancia se espande como un eco de su color. ¿Pienso en vosotros? Me viene al recuerdo el poema de Rioja –“Pura,encendida rosa, / émula de la llama…”- con su fría amenaza: “Y no valdrán las puntas de tu rama / ni tu púrpura hermosa / a detener un punto / la ejecución del hado presurosa”.  Quizá cuando acabe de escribiros esta página no serán las rosas tan frescas y carnales. Pienso en vosotros… Me digo: “lo que tu escribes lo sabe todo el mundo”. Seguramente es así pero yo lo reaprendo a medida que lo escribo, y lo escribo con la pretensión de que quien me lea vuelva sobre lo que sabía. Pienso en vosotros.

Claro que si. Hoy parece mentira: sin embargo, vosotros también envejeceréis. La vida siempre crece en longitud, y a veces, por desgracia, no en anchura. ¿cómo están programados los humanos? ¿Cuál es, y qué marca el ritmo de su deterioro? Se sabe mal; lo que se sabe con absoluta certidumbre es que llega, por supuesto, si nosotros llegamos... Un día os mirareis al espejo e inopinadamente os daréis cuenta de que seguís siendo los mismos, pero de otra manera. Os sorprenderán rastros que antes no percibisteis; coronas circulares o arcos seniles grises alrededor del iris de los ojos que fueron tan brillantes, arrugas que tomaron posesión de una piel que era tersa, un matiz macilento hoy inimaginable. La decadencia que presenciasteis en otros y que os asombraba ver –el abultamiento de las orejas, el cansancio de los labios, las mejillas descolgadas y fláccidas-  la descubriréis en vuestro propio rostro... Y, a pesar de todo, ahí está vuestra mirada, reconocible, la misma de antes, un poco sobrecogida por el disfraz que la rodea. A través de ella adivináis –porque no están presentes: ¿dónde fueron?- al niño que fuisteis, al muchacho o a la muchacha lozanos y de oro que ahora sois, también vosotros émulos de la llama… Entonces habréis llegado, por fin, a ser algo que en estos momentos os asusta u os da risa. Entonces seréis viejos

Toda vida se confecciona con esperanza y recuerdos: navega de tal Escila a tal Caridbis. Mientras seáis jóvenes os dominará la seguridad de seguirlo siendo, y vuestra altiva reina es la esperanza: sólo recordáis para esperar aun más. Cuando seáis viejos el protagonista de vuestra vida será el recuerdo. En la balanza, mal contrastada, se inclinará todo hacia su lado: la vida entera girará su cabeza hacia atrás; por delante serán escasas las expectativas, y las prórrogas, cortas: una semana, un mes, quien sabe, tal vez una mañana. Aunque muriese al día siguiente, el joven es inmortal; aunque viviese más de cien años, el anciano se muere cada noche… No es de extrañar que el hombre y la mujer se hayan vuelto gruñones, insatisfechos, melancólicos; ellos, que, según sus coetáneos, fueron pura alegría. Ni es de extrañar que de pronto les sobrevenga un brusco ataque de ternura y de lágrimas: se trata del resultado de un discurso interior, imposible de compartir con nadie. Igual que sus enfermedades, sus achaques, su soledad y sus dolores. Igual que su preocupación por el dinero, por las pensiones (tan en el aire ya hoy), por los precios: no tienen otra garantía para su independencia.

Y comprenderéis, acaso tarde ya -cuando vuestros hijos, que aún no han nacido o acaban de nacer,  no os quieran lo suficiente, o no os atiendan del modo en que confiabais-, que el ser humano es capaz de todo por él mismo, incluso de herir y olvidar a sus padres o ser injusto con quien le dio la vida... Y acaso recordéis este presente de ahora con tristeza, entre las limitaciones y las dificultades corporales del luego. ¿Echaréis de menos entonces la confusa institución de la familia, o la echaréis de mas? ¿Qué está siendo para vosotros hoy? ¿Qué será cuando pasen treinta o cuarenta años? Lo que ahora ignoráis o intentáis evitar, lo que ahora no os reclama la menor atención, os asaltará después como una precipitada noche. Una noche cruel, propensa a pesadillas, porque, en la civilización del usar y tirar,  lo viejo es antiestético, caro e improductivo, es decir, desechable… Y pensareis entonces, -¿tarde? Sí, tarde- que habría que educar a los jóvenes de otra manera, y así acompañarían más y mejor a los ancianos: con menos materialismo y menos hedonismo quizá, para que no los encontraran tan superfluos o inútiles, para que reconocieran sus últimos derechos al amor, a la vida, a la euforia, al éxtasis… A todo lo que vosotros ahora gozáis con un derecho pleno que creéis exclusivo. Porque una cosa es lo que esperáis, y otra lo que os espera.

sábado, 11 de mayo de 2013

Descubriendo el idioma común

En más de una ocasión la teoría de la evolución de Darwin ha sido objeto de comentarios en este blog. Lejos de mi intención está el cuestionarla ni el discutirle a su autor la originalidad de su aportación. Pero acabo de leer un artículo en el Washington Post, relacionado con un tema, la lingüística,  no muy cercano a la biología, en el que se plantea una teoría evolucionista muy semejante a la de Darwin.

Las raíces de la publicación mencionada son incluso anteriores a Darwin. Se trata de un trabajo del jurista británico sir William Jones, presentado en 1787 ante la Sociedad Asiática de Bengala. Proponía que el sánscrito, el griego, el latín, el gótico, el persa y el celta provenían de una lengua común de la que se habían originado por divergencias sucesivas. Nació así lo que ahora conocemos como familia lingüística indoeuropea, que seguramente hunde sus raíces en los primitivos asentamientos neolíticos que inventaron la agricultura en Oriente Próximo hace unos 10.000 años.

La lengua eurasiática, recién propuesta por Mar Pagel, Quentin Atkinson y sus colegas de las universidades de Reading (Reino Unido) y Auckland (Nueva Zelanda),  sería aún más antigua, de hace unos 15.000 años, y extendería su abrazo a lenguas no indoeuropeas como el chino o el vasco. Como ya se ha mencionado, la idea de un tronco lingüístico común no es nueva.  El problema para las reconstrucciones de largo alcance es que las palabras cambian demasiado deprisa como para dejar trazas de su origen común más allá de unos 5.000 años. La mayor aportación del nuevo estudio, presentado en Proceedings of the Nacional Academyof Sciences, es haber mostrado que hay unos cuantos términos mucho muy resistentes al cambio. Estas palabras ultraconservadas  incluyen los numerales (los nombres de los números) y otros ingredientes del ‘metabolismo central’ de la gramática del tipo de yo, tú, aquí, como, no, madre, hombre.

Los lingüistas intentan reconstruir el pasado del lenguaje humano y descubrir la forma en que una hipotética habla ancestral fue ramificándose de manera incesante hasta producir la babel actual de 5.000 idiomas irreconciliables. Se han hallado sólidas evidencias de que todas las lenguas habladas actualmente en Europa y Asia, desde Lisboa a Pekín, provienen de un lenguaje original hablado en el Mediterráneo hace unos 15.000 años, cuando la última glaciación empezó a remitir.


Los investigadores también han conseguido unas reglas que les ayudarán a encontrar el conjunto de palabras ultraconservadas más útiles en estudios futuros de otras lenguas. Como norma general, las palabras que aparecen en el habla común con una frecuencia mayor del uno por mil tienen entre 7 y diez veces más probabilidades que las demás de perdurar intactas, o al menos reconocibles, durante 10.000 o 15.000 años. “Nuestros resultados”, dicen Pagel y sus colegas, “indican una considerable fidelidad de transmisión para algunas palabras, y ofrecen una justificación teórica para investigar características del lenguaje que pueden preservarse por grandes lapsos de tiempo y extensiones geográficas”.

lunes, 15 de abril de 2013

Doodle de Euler



Es fácil acordarse del teorema de geometría elemental que relaciona el numero de caras, vértices y aristas de un poliedro simple: c + v = a +2. Este es uno, de entre los muchos teoremas que debemos a uno de los más grandes matemáticos de la historia. Hoy se celebra el 306 aniversario de su nacimiento en la ciudad suiza de Basilea. Se trata de Leonhard Euler. Para algunos investigadores de la historia de las matemáticas, se trata del autor más prolífico en este campo del saber científico.

Con tan sólo 13 años ingreso en la Universidad de Basilea donde se formó  con el también famoso matemático suizo JohannBernoulli licenciándose a los 16 años. A los 19 publicó su primer artículo científico, que le valió un premio de la Academia de Ciencias de París. En 1727, por invitación de la emperatriz de Rusia Catalina I, llegó a ser profesor de la Academia de Ciencias de San Petersburgo. Fue nombrado catedrático de física en 1730 y de matemáticas en 1733. Trabajaba sin descanso lo que le provocó la perdida de la vista en un ojo en 1735. En 1741 fue profesor de matemáticas en la Academia de Ciencias de Berlín a petición del rey de Prusia, Federico el Grande.  Allí, publicó numerosas obras durante más de dos décadas. Euler regresó a San Petersburgo en 1766, donde permaneció hasta su muerte. Nunca dejo de trabajar, incluso después de que desarrollara una catarata en su otro ojo que finalmente le dejo completamente ciego. Su increíble memoria le permitía realizar todos sus cálculos y razonamientos en su cabeza.

La obra de Euler resulta monumental. Trabajó en tantos campos de la ciencia, incluyendo geometría, trigonometría, cálculo y física, que términos tales como "fórmula de Euler" o "ecuación de Euler" pueden significar cosas diferentes dependiendo del ámbito al que nos refiramos. Para ilustrarlo mencionaremos algunos de sus logros mas destacados. Gran parte de la notación matemática usada en la actualidad fue creada por Euler. Fue el primero en utilizar diagramas precursores de lo que ahora conocemos como diagramas de Venn para mostrar las relaciones entre conjuntos. Tambien definió la constante matemática conocida como número e. En su Introducción al análisis de los infinitos (1748), realizó el primer tratamiento analítico completo del álgebra, la teoría de ecuaciones, la trigonometría y la geometría analítica. En esta obra trató el desarrollo de series de funciones y formuló la regla por la que sólo las series convergentes infinitas pueden ser evaluadas adecuadamente. También abordó las superficies tridimensionales y demostró que las secciones cónicas se representan mediante la ecuación general de segundo grado en dos dimensiones. Otras obras trataban del cálculo (incluido el cálculo de variaciones), la teoría de números, números imaginarios y álgebra determinada e indeterminada. Euler, aunque principalmente era matemático, realizó también aportaciones a la astronomía, la mecánica, la óptica y la acústica. Entre sus obras se encuentran Instituciones del cálculo diferencial (1755), Instituciones del cálculo integral (1768-1770) e Introducción al álgebra (1770).

El tributo de Google a este gran hombre se suma a una larga lista de honores. Su imagen figura en los billetes de 10 francos suizos. Alemania, Rusia y Suiza han emitido numerosos sellos postales con su efigie. El asteroide  nº 2002 de la serie (1973 QQ), descubierto el 29 de agosto de 1973 lleva el nombre de Euler en su recuerdo. La idea de la trascendencia de Euler para las matemáticas esta perfectamente definida por otro gran matemático, Pierre Simon Laplace, que recomendaba a sus alumnos: “Lean a Euler, lean a Euler, él es el maestro de todos nosotros”.

viernes, 12 de abril de 2013

Durero grabador


Durero es bien conocido como máximo representante de la pintura del Renacimiento Alemán.  Sus obras se encuentran en los mejores museos del mundo y todos sabemos que aquí en Madrid, en el Museo del Prado, hay una buena representación de ellas. Lo que resulta sin embargo menos conocido es que otra institución radicada en Madrid, la Biblioteca Nacional de España, alberga una importantísima colección de grabados de este autor capital para la Historia del Arte.  Durante los primeros meses de 2013 se ha presentado en la sala Recoletos de la BNE una amplia selección de estas obras en la exposición «Durero grabador. Del Gótico al Renacimiento». Consta de 116 estampas sueltas y seis libros, todos ellos pertenecientes a la Biblioteca.

La muestra está dividida en cuatro secciones. En la primera se presentra un panorama del grabado alemán de la época de Durero, con piezas de artistas de las escuelas de Nuremberg, Ausburgo, Basilea, Estrasburgo y Sajonia, entre otras, junto con las del grupo de los Pequeños Maestros. Nos encontramos, por tanto, con obras de Hans Golbein, Lucas Cranach, Hans Baldung Grien, Albretch Altdorfer, los hermanos Baham, Georg Pencz, Heinrich Aldegrever o Hans Burgkmair. En este apartado se puede percibir la calidad de los grabados de estos artistas, que contribuyeron con su obra a que esta época fuera considerada la edad de oro del grabado alemán. El resto de secciones están dedicadas enteramente a los grabados de Alberto Durero, con un total de noventa y tres obras, que se muestran de forma cronológica.

Alberto Durero nace en Nuremberg, el 21 de mayo de 1471, de padre orfebre. Pronto éste ve sus grandes aptitudes y lo envía al taller del mejor pintor de Nuremberg, Michael Wolgemut, que también era dibujante de xilografías. Posteriormente, Durero emprende un viaje de formación por varias ciudades del Imperio, Colmar, Basilea y Estrasburgo. En estas dos últimas ciudades hace sus primeras xilografías, para libros incunables. Al regresar, se casa con Agnes Frey y emprende solo su primer viaje a Italia, especialmente a Venecia (1494-1495). Allí recibe la primera influencia de autores italianos y se despierta su interés por el arte renacentista. A su vuelta instala su taller en Nuremberg, donde, en estos últimos años del siglo XV, realiza muchas xilografías y buriles, primero con influencia de Schongauer y posteriormente también con la de algunos maestros italianos, como Mantegna, Pollaiuolo y Barbari. Entre ellos se pueden destacar grandes xilografías, como Hombres en el baño, La Sagrada Familia con tres liebres, Hércules, Sansón y el león, El martirio de santa Catalina, etc, y los buriles, El galán y la dama, El hijo pródigo, La Virgen del mono… En 1496 comienza las xilografías del Apocalipsis, quizá por el ambiente que había de temor a la llegada del fin del mundo por acercarse el año 1500 y haber ocurrido algunos desastres naturales.

En los años finales del siglo XV y primeros del XVI, Durero hace numerosos dibujos de paisajes, animales y figuras con numerosos estudios del cuerpo humano. Para conseguir las proporciones ideales se basa en sus propios estudios y en los de Vitrubio, Alberti y Paccioli. Por otra parte, el artista se preocupa por asuntos relacionados con el humanismo y con los aspectos que interesan al círculo erudito que frecuenta en Nuremberg, a través de su amigo Pirckheimer. Realiza en esos años varios grabados mitológicos como Némesis, Amymone, Apolo y Diana…y alegóricos, como La ociosidad o El sueño del doctor. En 1502 fallece su padre, Albrecht, con quien estaba muy unido y continúa con sus pinturas, dibujos y grabados. En esos años, 1502/03, comienza las xilografías de La vida de la Virgen, que terminará después de regresar de Italia, en 1510/1511, lo mismo que los grabados de La Pasión grande. En 1504, realiza el famoso buril de Adán y Eva, que significa la culminación de sus estudios de las proporciones del cuerpo humano y de la búsqueda de prototipos ideales de hombre y mujer. Un año más tarde, emprende su segundo viaje a Italia. En este viaje visita Venecia, donde denuncia al grabador Raimondi que había copiado sus estampas de La vida de la Virgen y se relaciona con personas importantes que le encargan varias pinturas. En este segundo viaje recibe además la influencia de los artistas florentinos, como se verá en su pintura del Altar Heller.

Maximiliano I estuvo en Nuremberg en 1512 y entonces empieza su patronazgo a favor de Durero, con el compromiso de una pensión vitalicia a cambio de unos importantes trabajos. El fallecimiento del Emperador, en enero de 1519, con sólo 59 años, hizo que varios de sus proyectos no llegaran a publicarse hasta años después de su muerte. Lo primero que hizo Durero para Maximiliano fue un dibujo para el carro del Triunfo y algo después, el definitivo del Triunfo de Maximiliano, con la Boda Borgoñona. En 1515 se terminan los dibujos para el Arco Triunfal de Maximiliano, ejecutados por Durero, Springinklee, Altdorfer y Traut. La obra consistía en un gran arco de más de 190 estampas, que, unido a un soporte, constituiría una gran arquitectura efímera. Hacia 1518 Durero hace el dibujo del Gran Carro Triunfal que debido al fallecimiento del Emperador, no se publica hasta 1522. Ese mismo año hace el dibujo y la pintura del Emperador, y, posteriormente, la xilografía, con la fecha 1519, año de su muerte. Mientras hace los trabajos para Maximiliano, realiza la xilografía del famoso Rinoceronte. Durero hizo el grabado basándose en un boceto y una descripción que había hecho un artista en Lisboa, donde había visto al animal, que un Sultán indio había regalado a Manuel I de Portugal. Esta imagen, no muy real, tuvo una inmensa repercusión y fue copiada durante varios siglos.

Concha Huidobro, jefa de la Sección de Grabados del Servicio de Dibujos y Grabados de la BNE, y Comisaria de la exposición, ha manifestado: «Todos los fondos de esta muestra, las ciento dieciséis estampas y los seis libros, pertenecen a la BNE, y en ella están sus mejores grabados. Básicamente, las mejores obras de Durero, se conservan en la Biblioteca…siendo nuestra colección la más importante de España, y una de las mejores del mundo».

sábado, 6 de abril de 2013

Informe Semanal pierde su sintonía


Vivimos inmersos en un clima de pesimismo fruto de la persistente crisis económica que lo engloba todo. Ante ello cada uno responde como buenamente puede y es muy común aferrarse a sus raíces. Sin embargo, algunas ilustres mentes pensantes piensan únicamente en dejar su huella y no respetan nada de lo que se ha convertido una tradición y forma parte de nuestra vida y cultura. No me voy a referir a algo trascendente sino a un pequeño detalle que, sin embargo, ahonda más en nuestro pesimismo y melancolía.

En alguna ocasión hemos añorado tener una televisión pública independiente, a imagen y semejanza de la BBC, que ofreciera información sin estar sojuzgada por el partido político de turno en el gobierno en cada momento. Salvo honrosas excepciones, nunca se ha conseguido de manera genera. Sin embargo había una pequeña isla que podía servir de botón de muestra. Se trata del programa Informe Semanal. El más veterano programa de nuestra televisión pública, que cumple ahora cuarenta años en antena, ha sido sometido a una renovación de imagen. No es la primera vez que ocurre esto. Pero la actual ha sido tan radical que se ha llevado por delante su mayor seña de identidad: la magnifica y ya mítica sintonía compuesta por Rafael Beltrán en 1986. En los sucesivos lavados de imagen que ha sufrido el legendario programa siempre se había respetado reconociendo su estilo pegadizo hasta llegar a convertirse en un reconocible sello de prestigio e identidad. En las anteriores adaptaciones, esta composición había ido creciendo y actualizándose con diferentes cambios de orquestación.


Pero lo curioso es que ahora, precisamente cuando el veterano y valorado Informe Semanal no pasa por su mejor momento de credibilidad, se ha decidido abandonar su mayor signo de identidad para apostar por un nuevo tema musical que no tiene la necesaria fuerza que precisa en la actualidad el formato de reportajes y que difícilmente podrá alcanzar el nivel de protagonismo y representación del programa logrado por su predecesor. Justo cuando el programa más necesita el carisma de su sintonía con solera, se queda sin ella. Otro signo de los difíciles tiempos que nos ah tocado vivir.

sábado, 30 de marzo de 2013

Paul Klee y la Bauhaus


PaulKlee, además de ser una artista fundamental para entender la pintura del siglo XX, fue un gran maestro e investigador, con una notable interdependencia entre ambas funciones. Se puede decir que desarrolló buena parte de sus investigaciones con una finalidad fundamentalmente pedagógica. Durante 10 años, a partir de 1921, ejerció su actividad docente, nada menos que en la Bauhaus, acompañando a figuras tan trascendentales para las artes como Gropius y Kandinsky.  Como preparación y soporte de sus clases de la asignatura "Teoría de la forma pictórica" produjo casi 4.000 páginas de  notas que denominó, "Teoría de la configuración pictórica". Esta enorme colección de anotaciones para la enseñanza no son trabajos preparatorios de las obras de Klee, pero siendo la misma persona la autora de las notas y los cuadros, es fácil deducir la existencia de una interdependencia entre ambas manifestaciones. Los expertos aseguran que sus papeles de trabajo son el fruto de una profunda reflexión sobre su obra pictórica. De ahí que su teoría y su práctica artística se rocen de contínuo y se hagan eco mutuamente, como cuando, por ejemplo, en sus dibujos de construcciones geométricas se le ve jugando libremente con los mismos procesos de configuración que recogen sus notas.

Paul Klee. Viento de la Rosa
Lo anteriormente expuesto constituye la línea argumental central de la exposición que presenta la Fundación March en su sede de Madrid. Es resultado de varios años de trabajo en colaboración con el Zentrum Paul Klee de Berna. La muestra ofrece la oportunidad de articular una selección de 137 obras entre pinturas, acuarelas y dibujos, realizados entre 1899 y 1940, con casi un centenar de manuscritos seleccionados de las notas de las clases de Klee en la Bauhaus. En ellos aparecen llamativos diagramas, esquemas, tablas, escalas de color, construcciones y dibujos en torno a la forma pictórica, sus regularidades, sus normas y su génesis; a la geometría, el plano y el volumen; al movimiento, las estructuras de la naturaleza y las de los artificios, las configuraciones plásticas, el ritmo o el color.

Paul Klee. Floración tropical
La muestra se organiza en cinco secciones alrededor de los temas: el color, el ritmo, la naturaleza, la construcción y el movimiento. En cada una de ellas se establece el paralelismo entre creación artística y actividades didácticas. Se entienden así algunos de los principios rectores de la actividad creativa de Klee: los fenómenos de la génesis y el crecimiento de la naturaleza le sirvieron de modelo para explicar la configuración y el diseño. Su creencia  de que lo esencial no es tanto la forma definitiva de las cosas sino más bien el proceso que conduce a ella, su idea de que una forma no "es", sino que deviene. Tanto sus obras como sus enseñanzas están impregnadas por estos principios.


Las obras y documentos expuestos proceden de la colección del Zentrum Paul Klee de Berna y de muchos otros museos y colecciones, públicas y privadas, de Suiza, Alemania, Francia, Estados Unidos y España.  Según Manuel Fontán, director de exposiciones de la Fundación March, en esta muestra todo está muy pensado y no se ha dejado nada al azar. En el recorrido hay mucha magia, mucho color "no es una exposición fría", sino todo lo contrario. "Creo que viendo esta muestra se entienden muchas cosas. Hay una mezcla de infantilismo y complejidad. Picasso afirmó que Klee era el maestro de lo pequeño "pero uno, en pequeño formato, puede cambiar el mundo", apunta Fontán.
Paul Klee. Teoría de la Configuración pictórica. Orden principal

sábado, 16 de marzo de 2013

¿Hay que copiar en los exámenes?

En nuestro entorno copiar en un examen esta castigado con la expulsión del mismo y el consiguiente suspenso en la asignatura correspondiente. A pesar de ello, son muchos los que se arriesgan. Es este aspecto la mayoría tiene una conciencia laxa y no se ve nada malo en el acto de copiar sino en la eventualidad de que te pillen. En la cultura anglosajona la situación es diferente y copiar en los exámenes es considerado de forma mucho más rigurosa que en nuestra cultura latina.

Imaginen esta situación. Estamos en clase de matemáticas de un colegio de enseñanza superior. A punto de acabar la clase el profesor anuncia que al día siguiente tendrá lugar un examen especial. El temario es restringido y ya se sabe que el examen consistirá en una sola pregunta. Mas aún. Se sabe cúal es la pregunta: Escribir los 100 primeros dígitos del numero Pi. Las protestas estallan inmediatamente. Se trata de conseguir algo imposible excepto para algún niño prodigio que sea capaz de memorizar semejante cantidad de dígitos. Es entonces cuando el profesor dice lo que escandaliza a sus alumnos (recuerden que estamos en Estados Unidos): El objetivo esta planteado. Si para conseguirlo hay que hacer trampas, dediquen su tiempo a diseñar la mejor estrategia, individual o conjunta con otros compañeros, para conseguir el objetivo, haciendo trampas, pero sin ser descubiertos. 

No se trataba de incentivar la actuación deshonesta de forma generalizada. La razón de ser de este original ejercicio era conseguir que los estudiantes pensaran cómo responder de forma creativa a situaciones “especiales“ semejantes a las de protegernos  de los adversarios que están dispuestos a "hacer trampa" para ganar. El experimento fue todo un éxito. La totalidad de los alumnos “retados” aprobaron el examen al día siguiente: todos consiguieron escribir correctamente las 100 primeras cifras del numero Pi. Como era de esperar de jóvenes con talento, utilizaron muchas y variadas técnicas ingeniosas para conseguir tener durante el examen algún medio en el que estaba escrito el numero Pi sin que fuera fácilmente detectable por los profesores. En este artículo se describen todos los detalles de este curiosísimo experimento.